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Caminando contra la corriente y produciendo para el país

by Sol Rosado-Arroyo, MSc. | Apr 30, 2020
En momentos tan retantes y no “normales” en los que vivimos, donde un enemigo oculto ha provocado que lo que antes era cotidiano como abrazar a nuestros seres queridos, tomarnos un café en la cafetería e incluso ir al supermercado, ya no lo es. Lo que antes no pensábamos, ahora es nuestro principal temor: ¿hasta cuándo tendremos alimentos disponibles? ¿Podremos alimentarnos adecuadamente? ¿Tendremos acceso a los alimentos que deseamos? Diariamente vemos en las redes sociales fotos de filas de supermercados, unos los critican, otros se solidarizan, en lo que todos estamos de acuerdo es que la seguridad alimentaria es una preocupación y que como país no la tenemos. Lo vivimos en el 2017 con el huracán María, lo vivimos en enero con los terremotos en la zona sur, y nuevamente lo estamos viviendo con el COVID-19. Todos somos afectados, no importa necesariamente la cantidad de recursos que tengamos, el miedo a no tener alimento disponible existe. Como madre, puertorriqueña y científica, cada noche me pregunto: como país, ¿estaremos conscientes de que estas mismas preocupaciones las viven los agricultores diariamente (con o sin Covid-19)? ¿Realmente aprendemos de una de las profesiones que nunca se detiene? 

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Diariamente nuestros agricultores manejan situaciones y crean planes relacionados a seguridad, protección de cultivos, conceptos científicos, investigación y aplicación de tecnologías; invierten el fruto de su esfuerzo en cada siembra, y, sobre todo, apuestan a Puerto Rico. Para un agricultor analizar, sacrificar y, hasta cierto punto, adaptarse a la incertidumbre, es parte de su diario vivir. Pero el Covid-19 no lo vimos venir, hemos hecho una desaceleración forzada, pero mis amigos, la naturaleza no se detiene, las plantas siguen creciendo, las vacas no esperan. Esta dinámica es la que los agricultores enfrentan en cada ciclo: plagas, enfermedades y yerbajos, que, si no son manejados adecuadamente, ponen en peligro el que el alimento llegue a nuestra mesa, las flores a nuestros jardines, la tecnología a nuestras manos. Lo que vivimos hoy no es distinto a lo que viven los agricultores, son los mismos miedos e incertidumbre, y al igual que con el COVID-19, en la agricultura, el “problema” se soluciona usando el recurso de la Ciencia.  Cuando mis hijas me preguntan por qué digo que la agricultura y todos los que trabajamos en ella directa o indirectamente somos héroes, les digo que de la misma forma que en el momento tan complicado en el que vivimos, es la ciencia la que nos ayuda a proteger nuestra salud, lo mismo pasa cuando en cada ciclo de siembra el sector agrícola se enfrenta y maneja plagas y enfermedades, y todas las condiciones climáticas, asegurándose que se produce lo mejor, y promoviendo nuestro crecimiento, desarrollo y sostenibilidad económica. 

La lucha contra el COVID-19 es de todos, al igual que la lucha por aumentar el porciento de alimento y producto local en nuestra mesa, porque aún con lo difícil de la situación, nuestros agricultores han hecho todo lo posible porque las diferencias desvanezcan, se han reinventado, apostado a Puerto Rico y han hecho disponible sus recursos a favor de la comunidad. 

La agricultura es el motor de desarrollo económico de un país y el corazón del pueblo. Un país sin agricultura es un país que simplemente no puede progresar. Por eso es esencial que defendamos y promovamos lo nuestro. La agricultura no es solo de lo que nos alimentamos, sino que también está presente en más del 95% de la vida de la gente, y abarca desde lo que consumimos como alimento, hasta ropa y tecnología. Entonces, ¿qué sucede si solo la apoyamos cuando sentimos escasez o pasamos momentos de crisis? 

Defender, apoyar, y potenciar nuestra agricultura, no solo es un elemento básico para poder ser sostenibles y respetar nuestros recursos, sino que además implica una oportunidad para que el sector crezca, se desarrolle y sea reconocido, no solo por otros, sino que por nosotros mismos también como sector económicamente importante. 

Es momento de ver la agricultura como un todo, y las formas o técnicas de hacer agricultura como herramientas disponibles que provocan que los productos o bienes generados sean accesibles para todos.  Enfoquémonos en lo que nos une, y no en lo que nos separa, adoptemos técnicas y reinventemos nuestra forma de hacer agricultura, porque aún en medio de la crisis, podemos brillar. Nuestra gente es categoría 5, intensidad 6.4 y versión 19, y una vez más lo volveremos a hacer, pero esta vez con la convicción de que una industria que te alimenta es una industria que vale el esfuerzo de promover, proteger y apoyar. Está en nuestras manos hacer de Puerto Rico un #DestinoAgrícola. 



Sol Rosado-Arroyo, Msc, es Presidenta de PRABIA y Gerente de Investigación y Desarrollo de BASF.